viernes, noviembre 21, 2008

La Revolución Mexicana es un mito.

Publicado por David Martz

David Martz
21 de noviembre de 2008

El 20 de noviembre de 2010, México celebrará el primer centenario de la Revolución Mexicana. Estamos a dos años de esa fecha marcada por la historia oficial, la que fue escrita por un sistema de gobierno que duró más de 70 años. Sin embargo, el 20 de noviembre es una fecha que en la verdadera historia de México tiene un matiz diferente a la que se conoce y que conviene comentar el día de hoy, entre otros mitos y verdades de la lucha revolucionaria.

Es un mito que Francisco I. Madero redactó el Plan de San Luis, en donde convocaba al pueblo mexicano a iniciar la revolución el 20 de noviembre. La realidad es que la mentalidad de un espiritista e inexperto político como lo era Madero no le permitían redactar un plan como el se conoce, distante de una ideología por lograr la democracia por medios pacíficos. De tal forma que pidió a un grupo de personas, entre los que se encontraban ex magonistas, ex reyistas y abogados, le redactaran el documento cuya principal demanda era la anulación de las elecciones de 1910. La verdad es que el Plan de San Luis es incompatible con el maderismo.

La historia oficial también dice que el 20 de noviembre estalló la revolución, falso. La fecha elegida por Madero por recomendación de los espíritus con quienes tenía comunicación tuvo poca fuerza de convocatoria. El movimiento prácticamente inicio meses antes, con los brotes de violencia que estallaron en diferentes partes del país, antes de noviembre y consolidándose en los meses siguientes pero no como lo previó Madero sino con el sentido social que le dieron Francisco Villa y Emiliano Zapata. La verdad es que el 20 de noviembre es la efemérides menos maderista.
También es falso que Madero comprendiera los problemas de la mayoría de los mexicanos. Un aristócrata de finales del siglo XIX y principios del XX, siendo parte de una clase elitista, difícilmente podía conocer y comprender los problemas y la baja calidad de vida de los mexicanos que vivían en zonas de pobreza. En consecuencia, la inteligencia de Madero no le permitía comprender los objetivos y los anhelos de Villa y Zapata a fin de ayudar y beneficiar a los que menos tienen, por el contrario, trató de “apaciguar” la lucha agraria de Zapata, al ofrecerle una hacienda a cambio de que se olvidara de los campesinos. Resultó un traidor el “demócrata impuro”.

La verdad es que la Revolución Mexicana es un mito, su historia fue fabricada por un sistema de gobierno que duró más de 70 años en el poder. Todos los discursos que se pronuncian cada 20 de noviembre están fundamentadas en falsa historia.

El heroísmo y martirio de Francisco I. Madero son falsos, son mitos, se le ha dado un valor inmerecido cuando la verdad no tiene méritos, cuando realmente su ambición desmedida por el poder lo hizo cometer errores que costó la vida de mexicanos que para su mala suerte creyeron en el chaparrito. Si usted, amable lector, supiera el verdadero papel que jugò Madero, su comportamiento lejos de aquella imagen falsa construida por una historia no verdadera, podrá concluir que no merece calles ni monumentos, que sea bajado del altar del heroísmo.

Son pues algunas consideraciones -expresadas con fundamentos en la lectura de nuevas revelaciones históricas- que merecen ser tomados en cuenta, a fin de replantear nuestra percepción sobre la Revolución Mexicana, para valorar a los verdaderos héroes como lo son Emiliano Zapata y Pancho Villa.